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“La era análoga y la digital son geniales”

Charlamos con Josh Hager, actual integrante de Devo, una de las primeras bandas norteamericanas de new wave y synthpop, que ahora presenta su nuevo proyecto, Shadowparty, junto a los miembros más jóvenes de New Order: Tom Chapman y Phil Cunningham.

Desde el 2014, Josh Hager (44) forma parte de la veterana banda, en reemplazo del fallecido e histórico Bob Casale o “Bob 2”, el ultracreativo líder de Devo, que falleció en 2014, a la edad de 62 años.

A inicios de los años ochenta, Devo fue la gran respuesta americana a las nuevas propuestas europeas como: The Human League, Gary Numan o Depeche Mode.

Josh está como su reemplazante oficial en los shows en vivo, en guitarras y teclados; el año pasado estuvo en la gira de Devo con Arcade Fire, por lo que nos comentó: “No fui a tomar su lugar, solo les doy una mano para la performance en directo, porque es una banda que tiene mucha historia, y yo siempre fui fan de ellos, para mí es un privilegio”.

Este año, Hager formó el proyecto denominado: ‘Shadowparty’, junto al bajista Tom Chapman, actual reemplazante de Peter Hook en New Order, con quienes ya grabó 2 discos. Ambos se conocieron en el 2011, cuando Chapman, nacido en Manchester, se mudó a Boston, Massachusetts, ciudad en la que Hager construyó su carrera musical, ya sea en la universidad, trabajando como ingeniero de sonido y formando bandas como: Elevator Drops y Garvy J.

Luego se sumó Phil Cunningham y los tres encabezan este proyecto, que hace honor a las dos bandas más importantes en las que militan, hablamos de New Order/Joy Division y Devo, donde: “la modernidad sonora no pasa por una cuestión de ir al pasado, sino celebrar una herencia que nos empuja a ser más creativos e independientes”, así Josh Hager definió a estas dos agrupaciones.

“Celebrate” es el primer sencillo de Shadowparty, la nueva banda que pertenece al catálogo del
famoso sello inglés: Mute Records.

– ¿Cómo fue crecer en los ochentas, en una era tan moderna que ahora quiere volver, pero en formato digital y quizás, hasta menos arriesgada?
(Risas)..era una época de muchos cambios, pero hoy en día, se siguen dando cambios, pero se tiene más acceso a la información. Uno no necesita, necesariamente, entrar a un estudio de grabación para tener un material o esperar firmar con un sello para que se distribuya el mismo.

Cuando era chico, fantaseaba con vivir los sesentas y tener bandas como los Beatles o tocar la guitarra como Jimmy Hendrix, así como hoy en día, las nuevas bandas quieren sonar y usar los sintetizadores de los ochenta.

Es quizás por el hecho de que uno no vivió cierta época, se pregunta constantemente cómo se hacía todo antes y busca ponerlo en práctica, porque si bien hay mucha información, el no haberlo vivido, siempre te da curiosidad.

– ¿Y qué me decís de las guitarras?, ¿cómo las ves para la siguiente década?
Aprender un instrumento requiere de mucha disciplina y práctica, es un requisito, pero en estos tiempos, es más fácil y más rápido, componer melodías con un mini sintetizador, programando beats, ritmos o sampleando en la notebook, haciendo tus propios efectos con la voz y con un poco de dinero, subes tu canción a Internet.

Como docente en Boston, sobre todo de guitarra con niños y jóvenes, es una lucha captar su concentración (risas), sin dudas son otros tiempos y la música nos está llevando a ser más prácticos y espontáneos.

– El punk era sobre ser espontáneo, ¿hoy se da en la forma de crear un producto más sencillo y venderlo como la gran cosa?
Yo llegué a grabar en la era análoga y en la digital, ambas son geniales y fáciles de usar, no es tan sencillo, ni tampoco tan cansador, no debería ser de esa forma.

La modernidad sonora no pasa por una cuestión de ir al pasado, sino celebrar una herencia que nos empuja a ser más creativos e independientes.

El punk de los setentas fue una provocación estética y una expresión política, contra todo lo establecido en la música pop, y tuvo éxito, desde ese entonces, el pop comenzó a ser más punk y el consumidor de música también, de esa forma, Internet cambió la industria musical para siempre.

– Hay una hermandad entre los EE.UU e Inglaterra cuando se habla de Devo y New Order, siguen siendo referencia en las bandas jóvenes, ¿Shadowparty es una versión renovada de ambos?
Yo diría una versión menos famosa (risas), compartimos muchas cosas con Tom (Chapman) y Phil Cunningham, como cuando los fans van al meet & greet y nos ven a nosotros con nuestras bandas, pero no nos piden fotos, o cuando nos saludan, siempre nos preguntan por los miembros originales y es muy gracioso, lo tomamos con mucho humor.

– ¿Qué hay del rock en EE.UU y las nuevas escenas ahí?, desde The Strokes o Interpol, nunca más renació otra ola de bandas en New York, por ejemplo.
Boston es una ciudad universitaria, aquí siempre hay música, existen bandas que forman pequeños e interesantes colectivos de sótano, hay grupos indie, hay mucho art rock, tocan jazz en las calles y el hip hop también tiene su buen underground.

Y New York… la gentrificación se llevó todos los viejos venues que antes recibieron a futuras bandas importantes y eso desalienta a cualquier potencial ola de bandas de rock en esa ciudad.

– ¿Qué bandas escuchas ahora?, de las más actuales…
Tengo una enorme colección de vinilos y tengo tantos que muchos ni siquiera logré escucharlos o no les tomé la merecida atención en su momento. Por ejemplo, mi hijo me hizo escuchar el último álbum de los MGMT y me pareció un gran trabajo, luego recordé que tenía un vinilo de ellos, desde hace años, y nunca les presté mucha atención, pero mi hijo me los recomendó y es uno de los más interesantes del año.




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