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Asunciónico 2026. Día 1: entre nubes, distorsión y energía desatada

Más de diez años han pasado desde aquella histórica primera edición de un evento que llegó para quedarse: el Asuncionico. A lo largo de una década, es notable el progreso que ha tenido  el festival, no solo como propuesta musical, sino también como un espacio donde arte, gastronomía y diversidad se fusionan. Este año, la celebración no fue la excepción.

Incluso podría decirse que el lunes hubo una invitada no deseada: la lluvia. A modo de tradición de mal gusto, un día antes de la primera fecha, el fenómeno climático persistió durante toda la jornada. Afortunadamente, el martes quedó solo como una amenaza amarga, permitiendo el desarrollo normal de las actividades.

Para el martes 17, Asuncionico mostró su faceta más potente, con grupos de diversos estilos que apuestan por guitarras distorsionadas, baterías machacantes y ritmos tan distintos como complementarios.

El arranque, con un sólido trío de bandas nacionales, estuvo a cargo de Nod, Steinkrug y Kuazar. Los primeros habían lanzado días antes una nueva canción – con videoclip –, “Voces”, que presentaron en vivo ante un público en crecimiento. Por su parte, Steinkrug dedicó un ruidoso homenaje, como no podía ser de otra manera, al recientemente fallecido Phil Campbell, de Motörhead. Kuazar mantuvo la línea habitual de sus presentaciones: riffs filosos, velocidad
extrema y gran virtuosismo.

El primer grupo internacional fue el de los irreverentes Viagra Boys, provenientes de Suecia, quienes centraron gran parte de su show en la promoción de su último trabajo, Viagr Aboys (2025), elegido por varios medios como uno de los mejores discos del año. Con un estilo caóticamente divertido, el vocalista Sebastian Murphy y compañía lograron una gran conexión con el público; el propio Murphy incluso terminó entre la gente, manifestando un carisma
arrollador.

A continuación, Villagrán sostuvo el clima festivo con un recorrido por su discografía y la participación de varios invitados, como Josema González (Kuazar), Chirola (Kachiporros) y el violinista Franco Pinazzo, quien aportó un matiz vibrante a la calurosa tarde. El cierre con “Ritmo Subtropical” hizo saltar a todos los presentes.

Interpol ofreció un show breve pero contundente, repasando más de dos décadas de trayectoria. Bajo un amenazante cielo nublado que acompañó perfectamente su estética, la banda liderada por Paul Banks desplegó un set preciso y sin concesiones, con momentos destacados como “Obstacle 1”, “Evil” y “Slow Hands”, además de un sólido cierre con “Roland” y “PDA”. Con una propuesta visual austera y centrada en lo musical, el grupo sonó ajustado y
oscuro, reafirmando la vigencia de su estilo.

Con la noche ya instalada y sin señales de lluvia, los estadounidenses Turnstile llegaban con gran expectativa. El quinteto de Baltimore, formado en 2010, centró su presentación en su más reciente álbum, Never Enough (2025), también destacado entre los mejores del año. Aunque suelen ser catalogados como hardcore punk, su rango musical es mucho más amplio. Su sonido evocó, por momentos, a bandas emblemáticas como Jane’s Addiction —especialmente por la similitud vocal de Brendan Yates—, Rage Against the Machine, Nirvana e incluso
Agnostic Front.

Potente, precisa y muy energética, la banda conectó de inmediato con el público, que respondió con intensos mosh pits. El cierre con la frenética “Birds” culminó con Yates y el baterista Daniel Fang entre la multitud. Turnstile fue, sin dudas, una verdadera muralla sonora.

Sin embargo, si Turnstile fue una muralla, Deftones fue directamente un tsunami. Poco después de las 21:30, la banda irrumpió con “Be Quiet and Drive (Far Away)” y desató la euforia. Con un sonido tan envolvente como ensordecedor, el grupo de Sacramento regresó a Paraguay con fuerza, presentando su más reciente trabajo, Private Music, sin dejar de recorrer toda su discografía.

Los momentos más destacados quedaron sujetos al gusto de cada oyente, pero piezas como “My Mind Is a Mountain”, “Swerve City”, “Headup” y “Change (In the House of Flies)” marcaron puntos altos, coronados por un cierre con esos dos himnos del numetal. Chino Moreno y compañía demostraron estar en gran forma, sosteniendo una intensidad arrolladora de principio a fin. La presencia de Lance Jackman en guitarra y coros aportó potencia y precisión, al punto
de generar la sensación de estar frente a una formación clásica con una nueva energía.

El primer día culminó con Skrillex, quien mantuvo la energía en lo más alto, encendiendo al público con un show cargado de luces, pirotecnia y varios éxitos, combinados con sus característicos. algunos mixes noventosos y explosivos sonidos dubstep.

Gran jornada que dejó el volumen alto y al público más que satisfecho.




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