Asunciónico 2026. Día 2: el segmento divertido y poder femenino
Si la lluvia fue una amenaza durante la primera jornada, el segundo día gozó de un clima estupendo, tanto en el aire como en el ambiente del festival, que desde tempranas horas se vio colmado por un público magníficamente preparado para la ocasión.
El tráfico no fue amigo del fan sediento de música en ninguno de los días del festival. La demora para arribar al recinto generaba ansiedad y tedio. El calor intentó ganar protagonismo, pero se mantuvo relativamente contenido.
Tuve la oportunidad de llegar para la presentación de Six Sex, una sugerente cantante argentina cuyo estilo se mueve entre la música electrónica y el reguetón alternativo, con letras sumamente provocadoras. La joven artista maneja una estética libre y desafiante, que podría incluso ser considerada inadecuada por algunos. Pero, al fin y al cabo, es música y cumple plenamente con su rol como expresión de libertad sexual.
Aún bajo un sol sofocante, las mexicanas The Warning salieron a escena. Las hermanas Villarreal —Daniela (guitarra), Alejandra (bajo) y Paulina (batería)— no necesitan demasiada parafernalia: su propuesta es potente y muy bien trabajada. Ejecutan sus instrumentos con gran habilidad y todas cantan con precisión.
Interpretaron una decena de canciones, de las cuales ocho pertenecen a su disco Keep Me Fed (2024), aunque también estrenaron un par de temas que formarán parte de su próximo álbum. Basta con escuchar la potente “Kerosene” para confiar en la calidad de lo que vendrá. Eso sí, las artistas no ocultaron su incomodidad ante el calor, ya que el sol les daba de lleno, aunque cumplieron con creces.
Con el atardecer brindando sus últimas luces, llegó el turno de Addison Rae. La popular tiktoker inició su show con una intro extendida de “Fame Is a Gun”, de su sorprendente disco Addison (2025), bien recibido por la crítica especializada. Acompañada por un grupo de bailarinas y un bailarín, Addison presentó casi todos los temas de su único álbum, además de “Von Dutch”, su colaboración con Charli XCX. Si bien no posee una voz particularmente distintiva, su carisma es innegable: baila con soltura y logra un espectáculo atrapante. Durante el cierre, con su primer sencillo “Diet Pepsi”, descendió hasta la valla para saludar a sus fanáticos.
A continuación, con un escenario envuelto en coloridos telares —al igual que el cada vez más numeroso público—, Jaylah Ji’mya Hickson, más conocida como Doechii, llegó al escenario principal. Con una estética que evocaba una suerte de vidente o tarotista, las pantallas funcionaban como introducción e interludios de su show. Su estilo es frenético: rapea con velocidad y precisión, acompañada por una base sonora que combina hip-hop, rap, soul y house. Gran parte del set se centró en su celebrado Alligator Bites Never Heal, álbum que le valió el Grammy al Mejor Disco de Rap este año. Sus letras abordan temas como la dominación, la libertad y la superación, con un toque de humor políticamente incorrecto, como en “Denial Is a River” o “Bullfrog”.
Además, como suele suceder en este tipo de festivales, protagonizó uno de los momentos más viralizados de la jornada debido a una pequeña falla de vestuario. Más allá de eso, su performance fue uno de los puntos más altos del festival.
Seguidamente, las luces se apagaron y llegó el turno de la neozelandesa Lorde. Con “Hammer”, la cantante apareció en escena con jeans rotos, una remera visiblemente rasgada y el cabello suelto; un contraste marcado con el resto de los números y, quizás, toda una declaración de principios. Su propuesta escénica es minimalista: algunos músicos, un par de bailarines y un elemento central en el escenario. La decisión de ubicar “Royals” como segunda canción refuerza esa intención. Desde el inicio, desplegó una energía arrolladora: canta, baila y conecta de inmediato con el público —incluso saludando en guaraní—.
En un momento, se quita los jeans, quedando expuesta en una imagen de crudeza artística que define su estilo. Luego, se sienta en el escenario para hablar de su paso por el país, destacando sus bondades. El cierre, en medio del público, fue de una intensidad notable. Aunque muchos asistieron principalmente por Sabrina Carpenter, el punto más alto de la jornada – al menos para este servidor – fue el de Lorde, con una conexión profunda en cada canción.
“Disfruten de Sabrina”, dijo al despedirse. Y eso era, precisamente, lo que gran parte del público esperaba. Y hay que darle a la Carpenter todo el crédito que se merece.
Con un imponente escenario que recreaba un set televisivo de los años 70, Sabrina inició su show con “Busy Woman”, de su exitoso álbum Short n’ Sweet (2024), en el marco de su gira sudamericana. Cada espacio estaba ocupado por bailarines, músicos y decorado, como pocas veces se pudo apreciar por estos lares.
El espectáculo, cargado de referencias a programas de variedades, incluyó anuncios en off, títulos y pausas publicitarias. En uno de los momentos, las pantallas advertían “se recomienda discreción parental”, dando paso a una coreografía sugerente durante “Bed Chem”, lo que desató el griterío y la euforia del público. Cada canción recibía una extensa ovación y hubo momentos para todas las emociones.
Musicalmente, Carpenter transita distintos estilos, con influencias que recuerdan a Dolly Parton, Britney Spears o Katy Perry, aunque sus canciones ya tienen identidad propia. A pesar de su juventud, domina el escenario como pocas, interactúa constantemente con el público – incluso en guaraní – y protagonizó el momentazo de lo más memorable junto a Manu de Tobatí, que sin duda quedará en la historia de los conciertos en el país. Inolvidable, en serio.
El cierre con “Please Please Please”, “Don’t Smile” y la celebradísima “Espresso” puso fin a una presentación que, sin duda, le sumará muchos más seguidores en Paraguay. Realmente, un show de primer nivel.
Y es que, tras esta segunda jornada, quedó claro que las chicas quieren mucho más que solo divertirse.
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