Dream Theater: cuarenta años en una noche infinita
Jordan Rudess había anunciado que Dream Theater se presentaría por primera vez en nuestro país con un extenso concierto para celebrar sus cuarenta años de trayectoria. Y en la noche del 28 de abril, vinieron y cumplieron. ¡Y de qué manera!
El quinteto de metal progresivo llegó a tierras paraguayas en el marco de su 40th Anniversary Tour, un show inédito que recorrió buena parte de su extensa discografía. No es tarea sencilla: 16 álbumes de estudio, además de varios registros en vivo.
Puntualmente a las 21 horas, John Petrucci, John Myung, Jordan Rudess, Mike Portnoy y James LaBrie salieron a escena con los tapones de punta: “Metropolis Pt. 1: The Miracle and the Sleeper”. El delirio de las miles de almas en el recinto fue inmediato.
El escenario era imponente: el enorme kit de batería que Portnoy aporreaba sin freno y el teclado futurista de Rudess, mutando luces y posiciones en cada tema.
Durante casi una hora, la banda desplegó lo mejor de su repertorio. En lo personal, destacaron “The Mirror”, “As I Am” y la inolvidable “Peruvian Skies” —con guiños a Pink Floyd y Metallica incluidos—, aunque cada asistente habrá tenido su propio momento.
Tras un intermedio de veinte minutos, la sensación era compartida: ¿qué estábamos viendo?

PH: @sool_acuna
La celebración incluyó también la interpretación íntegra de su último disco, Parasomnia (2025), desde “In the Arms of Morpheus” hasta la sensacional “The Shadow Man Incident”, pasando por “Night Terror” y “Midnight Messiah”. Petrucci, especialmente, alcanzó momentos descomunales. Myung, por su parte, sostuvo todo con líneas de bajo precisas y envolventes.
El sonido fue de menos a más, mientras el juego de luces e imágenes construía una atmósfera onírica, como un sueño progresivo del que nadie quería despertar. Incluso Robin Williams tuvo su momento emotivo como el profesor John Keating en Dead Poets Society, invitando —una vez más— a hacer de la vida algo extraordinario.
Y Dream Theater lo estaba logrando.
Como si fuera poco, “A Change of Seasons” sonó completa, de la parte I a la VI. LaBrie cumplió con entrega: su voz mostró fragilidad por momentos, pero el resultado estuvo a la altura de la noche.
El cierre fue puro sentimiento con la sentida “The Spirit Carries On”, coreada por todo el público, y la esperadísima “Pull Me Under” para sacudir melenas.
Aunque el mosh pit se sintió más en cada neurona. Luego, el grupo regresará a su lugar de origen, que bien podría ser cualquier otro planeta.
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