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TAME IMPALA: El nuevo despertar sensorial

Luego de una extravagante presentación de Lil Nas X en el stage 1, a su lado comenzaba una de las propuestas más importantes del siglo 21 y que se hizo esperar mucho en nuestro país. Hablamos de Kevin Parker y los Tame Impala.

La banda australiana llegaba con su cantante y compositor principal herido en la cadera, pero firme en el escenarios gracias a unas muletas que lo mantuvieron como un César, ante miles de personas que quedaron hipnotizadas como vacas hindúes.

Parker se disculpó con los presentes por no haber venido antes a Paraguay y se preguntaba porqué no se dió una visita antes: «Este lugar es fucking great», proclamó.

El grupo repasó lo mejor de sus cuatro álbumes de estudio, con «Borderline», «The Moment» para el momento de trance, antes de movilizar a la masa como unos gabbers de club, con temas como «Breathe Deeper» de su último The Slow Rush, antes de tocar primera vez en vivo la que fue su carta de presentación ante los oídos paraguayos.

Desde del disco ‘Lonerism’, hablamos de «Elephant», que fue muy celebrado por sus viejos fans presentes. Se trata de una oda al stoner rock psicodélico post garage, con la voz de un joven John Lennon siendo loopeado en sus primeros pasos psicodelicos de «Tomorrow Never Knows» (1966).

La atmósfera y las texturas que emanaba de ese escenario caían como gotas ultra graves que suenan sobre un tambor, alterando los pálpitos de una corriente sanguínea lisérgica. El show te situaba en un viaje de ensueño con masaje multisensorial incluido, Era un ejercicio auditivo
que se manifestaba más allá del baile, era una meditación en movimiento colectivo, pero cada uno desde su propio oasis.

El bajo ultramarino de Cam Avery calaba tan profundo como un ancla en el fondo de un océano de colores, que luego se hacía más progresivo para un frenético final, rumbo hacia la superficie. Y para frenar ese avance, y no despertar del sueño de placer, la banda retrocedía diciendo: «Feels Like We Only Go Backwards».

Entre tema y tema, hacían retumbar la entrada de sus amplificadores en contacto con la corriente eléctrica, para un efecto electroshock.
Un inmóvil Kevin Parker se mantenía más vigente que nunca y tenía el mismo grado de atención masiva que acostumbramos ver que goza un DJ en festivales masivos. Nadie podía dejar de mirar a Parker mientras se bailaba y levitaba.

Los Tame Impala nos dejaron sin cinismo en el corazón y acumularon tanta energía que dejaron sin la misma a los Twenty One Pilots más adelante, permitiendo que todo el parque escuche por momentos los beats del DJ inglés Gorgon City desde el stage 3, que sonaba de fondo para recibir al día miércoles, con personas que tuvieron 24 horas de fiesta en la primera jornada del Asunciónico 2023.




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